martes, 31 de marzo de 2020

17 DISPARATES QUE COMETEN TODOS LOS DÍAS LOS PROFESORES DE CASTELLANO CON EL CASTELLANO EN TIEMPOS DE LA CORONAVIRUS


ERRORES DEL PROFESOR DE CASTELLANO EN TIEMPOS DEL CORONAVIRUS



 
Párrafo 1
Soy profesor de castellano y, entre otras circunstancias, esta es la razón por la que no suelo despistarme con la ortografia ni la composición. Mi preparación no ha sido de un día para otro; empezó hace algunos decénios con la lectura... Contra más leía más se me quedaban las letras, ora dentro de la palabra, ora dispuestas en la oración. De noche podía cerrar los ojos y aquellas, unidas con otras como las onzas en una tableta de chocolate, aparecían luminosas flotando en el éter, doradas, esplendentes, correctas. La almoada, detrás mío, era el atril desde el que  mi cerebro pasava revista febril a las frases oídas en la lección de la escuela: contra más apretaba los párpados contra los globos oculares más grabadas se quedaban. Este era el método para repasar ortografía y expresión desplegadas en dictados y redacciones.






Párrafo 2
Este sistema, bizarro y particular -pues jamás he leído sobre él y me tengo yo como su inventor- me fue más útil que el estudio directo y árido de las abstrusas reglas que, recluidas en recuadros, nos hacían aprender. Ahora, profesor de professión, he dado el justo valor a ambos dos: el sistema de apretar los ojos para retener las imágenes soñadas, y el de la memorización. Contar esto a mis alumnos ahora sería, cuanto menos, embarazoso. Admiran ellos la seriedad y el esfuerzo, pero no tanto la extravagancia. A nivel de reglas de ortografía, no se ha valorado con justicia los esfuerzos de aquellos que nos hemos salido del camino trillado, por donde discurren la mayoría (y ya sabemos que esta, la mayoría, siempre posee la verdad). Preveyendo que no se me tendrá por un profesor serio, nunca he comunicado mi descubrimiento de infancia; sé que sería de mucho provecho, tanto que no harían falta libros de ortografía, solo una almohada blanda o un cogín maullido.





Párrafo 3
Claro que si las editoriales que venden libros de texto tubieran conocimiento de mi modo de aprender bes y uves, y el modo recto de escribir, totalmente gratuito, me boicotearían... en base a las pérdidas que les provocaría que todos los niños y jóvenes renunciasen a los libros por una cama,  o una porción de césped edénico, en los que reposar  y repasar, con los ojos cerrados.


Párrafo 4
Habría que aprovechar todos los recursos pedagógicos -lógicos y disparatados- para tatuar en la delgadísima piel del hemisferio izquierdo las ansias de corrección. Lo primero, decir, a este respecto, que hay que utilizar agujas de nanometría (las únicas que pueden infiltrar letras en los sentimientos). A nivel de ejemplo, si un alumno se queda líbido porque ha escrito mal la palabra “memoria”, habrá que aprovechar el cambio de color (a blanco, para la mímesis con la pared) del alumno para destacar el rotundo error: el humor hará de lo grave, amable leczión.


Párrafo 5
Con la ortografía, el asunto a tratar será el de la memoria afectiva-efectiva. La vergüenza, el pundonór, la palidez, el afecto , la gravedad, y demás son las normas.





17 DISPARATES QUE COMETEMOS TODOS LOS DÍAS CON EL ESPAÑOL

Después de leer el texto al que te conducirá el enlace anterior, estarás preparado para comprobar si el texto superior (superior solo en posición, que no necesariamente en calidad o corrección), escrito por tu profesor de castellano (Antonio Herrerías) contiene virus que se manifiestan en corona de errores de expresión.

1) Lee el texto; anota las palabras que no entiendas.

2) Busca las palabras en el diccionario de la RAE o en cualquier otro. Anota en un documento sus significados.

3) Explica en un texto breve (y sin faltas, pasa el corrector ortográfico) cómo dice el profesor en el texto que se aprende ortografía (3-5 líneas).

Has de atrapar virus...
La actividad que viene a continuación es la más extensa; podrás emplear varias sesiones para responderla...
4) Date el placer, pues durante este confinamiento estarás aburrido en casa, de corregir a tu profesor. Para ello copia el fragmento donde consideres que el profesor ha cometido un error y rectifícalo (indica también el número del párrafo donde esté), has de poner cómo se diría de forma correcta. Será la manera de purificarlo de infecciones que afectan a su misma esencia.





Para ayudarte:
-Hay entre 8-12 faltas de ortografía... Son los virus más fáciles de localizar. De estos errores no se dice nada en el enlace, pero tú seguro que los reconoces.
-De los otros errores de expresión, que en su mayoría sí están explicados en el enlace, hay entre 13 y 16 aproximadamente, repetidos o nuevos.
-Te doy una pista aunque contra más fácil son las pistas, a nivel de ayuda, más despistan... y demás. No, no te doy pistas...






lunes, 25 de marzo de 2019

DON JUAN RAMÓN BARAT O CÓMO LA ESCRITURA ROMPA LA SOLEDAD DE LOS MUERTOS (DEJA EN PAZ A LOS MUERTOS)


                

Empezaré con la voz de otro, con palabras tantas veces citadas que debieran ser verdad. Nulla dies sine línea. La frase latina, a través de Plinio el Viejo, se atribuye al pintor de Alejandro Magno, Apeles. Casi Literalmente viene a decirnos que “ no hay que dejar pasar ningún día sin escribir al menos una línea” y se ha aplicado, por tanto, falsamente a la escritura un consejo de la pintura.
Aunque en el caso de D. JUAN RAMÓN BARAT está muy bien traída. Barat pinta el enredo de una historia sobre la trasparencia de un cristal a veces oscuro. Las palabras, levantadas con pericia, flamean como una cinta tornasolada y fúlgida contra el crepúsculo de un misterio. Sabed que el autor no solo es importante porque sea justamente famoso, que lo es, ni por los premios que haya ganado, que los ha obtenido con el favor del público más implacable y veleidoso que sois vosotros… No, es importante porque escribe y ha tenido el interés de hacernos llegar después del eco su voz propia.
La escritura vivifica y da conciencia. Distingue a los más vivos de los abismados y muertos.  Estad atentos, especialmente los que entre vosotros en soledad escribís vuestro pensamiento en una agenda, un deseo en los apuntes de esa asignatura odiosa, o que simplemente caligrafiáis sobre el pupitre una palabra  de la que os asombra el brillo o la negrura. No estáis solos, las soledades de los otros escritores os harán compañía, como la del autor de un libro, DEJA EN PAZ A LOS MUERTOS, que nos ha hecho volar algunos instantes sobre el sueño de nuestra propia vida.



 JUAN RAMÓN BARAT EN EL INSTITUTO EL VERMELLAR DE OLLERÍA













domingo, 14 de octubre de 2018

TRATADO OCTAVO. DE CÓMO LÁZARO DEJÓ A UN PROFESOR Y SE ASENTÓ CON OTRO MEJOR, ENRIC QUERALT, Y DE LA CARTA QUE LE ENVIÓ ( CARTA DE LÁZARO DE TORMES A SU MERCED ENRIC QUERALT CON MOTIVO DE SU SOLILOQUIO EN EL VERMELLAR DE OLLERÍA).




Pues sepa Vuestra Merced, mi señor Enrique Queralte (no me he estado de calzar su nombre y su apellido, que el genio del castellano no sufre según qué consonantes postreras como la c de calabaza y la t de ternilla -no obsta que sea la primera y la última ocasión por que no tome enojo de mí poniendo aliño donde no se sufre-), Enric Queralt, digo, que muy honesta fue lición que ayer diera en el, si no parnaso, parnasillo glorioso de aquel Vermellar, gloria que usted se trajo -y llevó- consigo.

Abandonado he a mi  amo Herrerías, que de su desmantelada fragua nada he tomado sino que he abastecido antes al contrario. Ni tomo berbiquí, ni fuelle, ni tenaza, ni lima, ni buril. Muy buenas amonestaciones, consejos, ruegos le han sido dados en la penumbra constante. Ha, Vuestra Merced, de creer verdad si digo que torcimientos suyos he enderezado, que caminos le he allanado, sendas ensanchado, y metas elevadas le he mostrado, y cómo llegarse a ellas y aun alcanzarlas.

Provechosas y amenas razones entre él y yo se cruzaran, que mi antiguo amo habla con soliloquios y en las oquedades y ecos de su reverbero sonante yo me acoplo por las intermitencias de las ondas en las que me doy a él. De esta peripatética condición es mi amo que quien no lo supiera creyera que se devana a sí mismo con furor insano.

Vivo en la revuelta elevada de una elipse sutil, sobre un pedestal inasible y aéreo que en el éter se está. Allá, en el empíreo lugar, una dehesa amenísima se halla, con rodales de encinas cargadas de polen dorado, con fresnedas mochas y cultivadas, entre las que discurre un arroyuelo envuelto en cristales y custodiado de álamos sutiles que el aura orea. Muy verde todo el año que más prado que ejido asemeja, esmaltadísimo de cardenchas, anémonas, violas, madreselvas, jaras y un innúmero de florecillas humildes, distintas y perfumadas.


A esta dehesa elísea nos han traído no por nuestros pies. Antes de darle cuenta de vecinos con los que parto el pan y libo vino explicarle he la duda que Vuestra Merced disimulado simuló. Qué sea un clásico se lo diría mejor Nebrija, Antonio, que no su servidor, este que sin intención con necedades le estorba. Atienda si le digo que tome, desde la plaza de San Jaime de la muy galana ciudad de Barcelona, patria de todas las cortesías, rumbo hacia la calle que llaman allí -y Vuecé conocerá- Layetana, luego siga para el Borne y topará con la catedral de Santa María del Mar, obra de encaje de sal, piedra y cristales. Por el contrario, de la nombrada plaza váyase por el Call judío y, con la cabeza admirándose de arcos y gárgolas, encuentre Santa María del Pino, arqueta espiritual de llenos y vanos todos discretísimos. 

Por Gracia, manténgase por la izquierda y deténgase en las casas burguesas modernistas (este amo Herrerías mucho me refirió de la Batlló que muy por encima de la Pedrera tiene). ¿Qué sea un clásico? Milagro es que no lo sepa Voacé si hame seguido. Aquello que explica los siglos, que avive el alma y la despierta. Que hablando a un hombre, a todos dice. A un discreto en bueno vuelve, a un labrantín en letrado por momentos, un archivero en prohombre, y a un porcatero en sabio. En él se reconocen, por contrarios, los defectos; y si se toma el hilo se nos conduce a  la emoción del arte que el ánimo sufre como formidable arcabucazo.

Hablando de paz amable traído he estruendo de guerra. No poca, sino ninguna gramática ni latines mamé, ni retórica. Antes de las letras, le mencionar he a Melibea y su Calisto, Mi señor Cid, el Zifar, los pecadores de Berceo con sus penitencias purgadas, Pablillo el Buscón con su dómine Cabra, Segismundo (al que Vuecé supera en elocuencia diciéndose las cosas en monólogo), El caballero de Olmedo con sus asesinos que en paz conviven, Ginesillo de Pasamonte (que de su tierra mesma es) que departe sobre amores corteses con el ínclito Hidalgo... Ana Ozores, que tan bien holla alfombras de leopardo con los desnudos pies, el Villaamil niño, de Galdós, con quien tanto he compartido... Y otros tantos y más, todos conmigo.

En otra archivolta se están los que se crearon y criaron en  lo plus bell catalanesch del mon que capitanea Tirante el Blanco. Allá los de la inglesa lengua, con Tom Jones y Oliverio Twist en el balcón; acullá los de la francesa, con Gargantúa y Pantagruel; allende los de la italiana, con Laura y Orlando y las pirandelianas creaciones, aquende el soldado Schwejk tomando sopa de pan hervido con Raskólnikov y Sugrañes. Multitudes son, somos. Unos vamos y otros vienen para tomar placer de todos. Legión son e indecibles sus nombres como los barcos aqueos.


Los autores viven aparte de sus criaturas para su comodidad y nuestra conveniencia. Viera Vuestra Merced no tan solo a los áureos o argénteos,  poetas los más, cuyo yo personal toma forma entre nosotros como figura humanal, sino a Juan o Joan Perucho, a Martí de Riquer, a Eduardo Mendoza, que no ha finado pero ya la fama perfila su sombra en las alturas, a Pere Calders, a Eugenio D'Ors...


A nosotros, los clásicos, aquí en los poyetes de las estrellas puestos nos han los lectores, que no cualquiera sino los que mejor nos entendieron y con mayor paciencia nos tuvieron entre los brazos. A mí muchos fueron sino todos en el pasado siglo y aun antes. Azorín el lexicón, el sagaz Paco Rico, el maestro Lázaro rico en dardos, los minuciosos Rodríguez y Pedraza, y Jorge Guillem, Dámaso Alonso, F. Ayala, Bataillon, Moulho, Mcgrady, Márquez Villanueva, Moel Fatio, el gran Ortega y Gasset, Ricapito, Martí de Riquer, Cavalière, Grandler, Foulché, Gilman, , Wardropper, Lida de Malkiel, Blecua el gramático, Américo Castro el historiador, Rafael Álvarez "el Brujo", Fernando Fernán Gómez...


Quiso mi amo, cuando se le solicitó documento para el  plan de lectura de la escuela Vermellaria, Bermeja, Bermejar o Vermellar ocurriósele que este cansado Lázaro diese enseñanza y placer a la granuja. Empeño muy firme tuvo. Verdad decía, que los mozos de hoy podrían escarmentar en mí y tomar desconfianza de los mayores, hombres y mujeres, que tantas bellaquerías muestran e infligen a los inocentes y púberes que sin cautela y con necesidad se acercan a ellos. Cómo el ciego me encendió brutal mi entendimiento , cómo el hidalgo se sirvió de mí y no yo de él con pago de hambres, cómo todo hice por socorro y desamparo.


Eso a los chicos, que para los grandes también tengo avisos. Como voacé supiera, llegué yo a la cumbre de toda mi buena fortuna arrimándome a los buenos. Ello en mi desdoro corrió y la maledicencia mucho decía, con no poca verdad, de mí y de mi mujer, y del arcipreste de San Salvador. Para cobrar dignidad ajena, la mía vendí. Si el maestro o profesor, que cuál la diferencia sea no se me alcanza, leyera junto con los alumnos algunos de mis pasajes lo adivinara. Nadie a otro principal se allegue buscando beneficio o beneplácito. Nadie se tenga por gozque lamiznero plañendo por sobras o tientos de amo. 


Tanto me ha dicho -y a él yo- que ahora tengo por inconveniente después de escuchar a Vuestra Merced. "Hay que tratar a los alumnos como adultos. Si tú, Lázaro, hubieras visto aquellas sesiones de La bola de cristal." Me nombra a un Santiago Ausión o Auserón que cantaba, enseñaba y deleitaba. "Las sesiones de tarde con John Ford, Centauros del desierto. Forjar el carácter antes de promocionar valores." Después me habla de una aleluya o cuento que hoy se puede oír o ver en el lugar de las nombradas: Beethoven, uno más en la familia. Tanto ha repetido esto que me royera los oídos si no pusiera mi atención a salvo.


No poco me admiró, mi señor Enric Queralt, que sin nada saber, sin sin oír nada, sin tener ningún papel en las manos -dejo para después la cuestión de la gramática que me quema en la lengua- digo que me mencionase, que fuese tan al origen de la verdad. "El Lasarillo...¿Lasarillo? ¿cómo va a enganchar la mente plástica de un muchacho?" No paro de traer a la mente la gracia con que acompañó a aquel juicio inmediato, docto, tajante y justísimo. Otros hubieran necesitado noticias, informes, pliegos. No usted, que viendo el rostro huraño de mi amo anterior entre los fieles sentados, lo predijo con convicciones de converso.


Tristísimo fue que mi amo Herrerías no tuviese ánimo para la disputa razonada sino que la apatía lo tenía tomado, por no juzgar su humor frío como lo suelen los mezquinos. Eso vino en mi convencimiento. No es este profesor con conocimiento comunicante, no es este varón con ardimiento, no es este generoso cristiano para impartirme en ningún plan de lectura. Quíteseme de los cuadrantes, hágalo en favor de su nuevo sirviente, Lázaro suyo. A usted me aclamo, preclaro Enric Queralt.


Nosotros no estamos en los aéreos anaqueles de la fama por siempre, unos salen y algunos permanecen, pocos entran. A mi buen Tenorio, que ahora mismo veo llenando el fardel de crasas bellotas y castañas, le ha sucedido que lleva años palideciendo, su cuerpo casi transparente de alabastro parece por no ser leído ni tomado en librerías ni bibliotecas. De cuyo fin no se lamenta nadie. No morimos, tomamos quietudes de retablo con filacterias borradas. El olvido no es lacería, no podemos estarnos aquí sin esplender luz.


El único amo que me sirvió tengo para mí que fue mi criador o escritor (no puedo nombrarlo por no poner miserias o desencantos en los filólogos divagantes que de tanto en vez aliento dan a suposiciones rijosas). Sin solar noble noblezas tomó en la universidad y gramático en latín y músico fue y es. Trabajó en leyes y asientos. y muy buena pluma siempre tuvo. Lo que no conquistó con la espada lo halló por el filo de su lengua. Favor tuvo continuo de damas más altas y claras que él. Y, en fin, en ella se sostuvo.


La gramática es pensamiento y juicio con palabra, juego de escaques con sentencias, pulso para enhebrar sentidos, prestezas para desechar anacolutos, sentido  de seleccionar nexos y examinar el verbum. Orden daba a la cabeza, la organiza y administra, nombre da a las herramientas de la escritura pues todas las partes de la oración tienen su etiqueta como los  potes de las boticas o las herramientas del herrero, del tundidor, del albardero, del tejedor, del sangrador, del rabadán, de las de todo los oficio. No estorba, y siempre me dijo este mi criador que si un mozo deprende gramática capaz es de manejar navío, reino, almazara o mancebía. 


"En el Garcilaso fluye el verso como lisura del Tajo, y se tuerce la amarga memoria como hiedra ... Lo otorga la claridad del período largo que cae en levedades... Tácito en Quevedo, entrecortados los períodos, los grupos entonacionales, las inspiraciones están agitadas por la brevedad. Se mueve la espada corta de la disputa dialéctica. No en Góngora en quien la síncopa crea pináculos, el hipérbaton oquedad, la ruptura de los grupos sintácticos y sirremas simbolizan movimientos de los sujetos líricos... Nos lo dice la sintaxis. "La poesía está para sentirla después del análisis. ¿Cómo se entenderá, Lázaro? -me atosigaba cansino Antonio Herrerías-. Ahora los estudiantes no ven las lazadas en las oraciones, antes las acometen a lanzadas."


No todos los corazones y entendimientos los dispuso Nuestro Señor para la poesía -Tantas veces le razoné. Y le busqué solución: Refranes y no poemas en tus lecciones. 


Fue asunto en el que me venció, afición me vino de él por leer, después de los rezos nocturnos, dos cuartetos y dos tercetos. Y de ello me hizo, sin yo prevenirme, a lo que creo, gramático. Mucha virtud se esconde en la poesía, en su ordenación, y mucho ensancha el espíritu y eleva. 


En esto también le pido, si no es enojo, que se corrija, mi señor Queralt, y  provisión  mande al instituto para que a este nefando Herrerías le consientan la gramática por que no blanda el refranero contra los pupilos que sin éxito endereza.


Si usted se acuerda, este profesor fuera el primero en abandonar la amenidad de su plática sobre la lectura tan bien ilustrada con frases desgajadas de tantos autores. No era por obligaciones -no cometo indiscreción con Vuestra Merced sino que confidencia de nuevo criado a su Señor es- no por obligaciones, digo, como tanto se le supone, que tantas ni tan pesadas tiene, sino que era al rumor de los manteles y al entrechocar de las cazuelas en la víspera de la gratísima fiesta del Pilar, que es muy celebrada por sus amistades. Quede esto dicho, y también que antes de levantarse, no conveniéndole, aplaudió sus palabras. 


Esto, como el placer y entrega de aquellas principales y reverendas personas tan aliñadas y limpias  que quedaron muy cumplidas de sus palabras, me decidieron a mandarle esta carta.

 Sentido no hay en que un candil ilumine una cámara vacía. Cada uno tome lo suyo y véngase a lo que conviene. Los pupilos a las novelitas, los maestros a sus ensayos y planes, los clásicos a la cueva, yo a Voacé, y Herrerías a la polvareda de una gramática. 



Post scriptum:


Sepa Vuestra Merced que si recorriendo el país, como suele, se llega a Alcalá, a Segovia, a mi Salamanca... no tenga priesas en expurgarme de las listas de lectura para hábito o estudio de jóvenes, que el de San Benito le vestirán antes de sentarlo en la picota, de tanta fe que a mí me tienen.

Mi otro amo que dejo, Herrerías sin fragua, me pide que si conmigo y con Vuestra Merced puede tomar camino pues apostasía, me dice, hecho ha de la gramática que ya fe de ella no tiene, y solo piensa que podrá, sin clásicos ni sintaxis, enseñar siglas y guioncillos, cortos o largos, a los alumnos que, desventurados, forzados en sus clases tenga.



EL LAZARILLO EN BARCELONA
MINUTOS 1,04 Y 1,49



EL LAZARILLO DE PERPETUA ACTUALIDAD

EL LAZARILLO NUNCA A NADIE MAL HIZO








martes, 10 de marzo de 2015

CARTA DE RECONOCIMIENTO DEL CLARO ALONSO QUIJANO A LOS PUPILOS DE LA ÍNSULA VERMELLARIA

 


"Linternas sino pozos de claridades:


El más vivo que finado caballero de la triste figura os manda la salud que él no tuvo para sostenerse. Movido a encargo por quien puede, el eximio manco, os hace llegar esta pues él ocupado se está en no ser encontrado en aquel conventillo de la Trinidad  en el que tanto polvo y aun losas se han levantado y levantan. Dicho por su tableteante y mellada boca os envío  pone de las paces que  a él se le arrebatan. Como entendedor de musas y abismos de ecos noticia en punto tuviera de que en esa academia bermeja, o bermella, de letras una falla  (así nominan lumbre quienes reciben a Apolo primeros en las Españas) una falla, digo, se ha compuesto con mi persona (que es la suya, pues burla de sí hizo en mí creando honra antes que desdoro). No le conviene a mi señor don Miguel que mi testa sea muy fuera de proporciones sino urna contenida y noble de cuitas que él, mi demiurgo Cervantes, tuviera.

Relación entera me demanda de las leyendas que aderezan la tal falla y los tales muñecos o ninotes. Gracias miles me encarga para vuestras mercedes, para el artífice tallista o iluminador don Pablo Carrascosa (que tan acertado apellido cervantino se arroga -y que me pide la averiguación de si remanece de la familia de su Sansón Carrasco). No le manda prosperidad a don Antonio Herrera o Herráez, quejoso está de él por falta de firmeza en aderezar en la Vermellaria ínsula el castellano, cuya gloria más tuerce que alzara.

Maguer mi señor Saavedra asaz sufrido fue y es, no sufre las pocas letras de este profesor presumido de leer el libro del famoso  hidalgo, cuando jamás supiera de él ni por las tapas. Mal se sostienen los huesos del ingenio, mi Señor Cervantes, con luces tan menguadas como las suyas son.
         Pintura me ha solicitado que se le envíe de esta fallera amenidad; que si menos apagahogueras y más lumbres se prendieren en el reino menos la tiniebla  envolvería de necedades.

Somos, en fin, heridos con la punta de vuestra arte magistral y con las letras que la adornan. Queden el desdén de sabiduría y la maledicencia lejos de esa casa del gusto que el Vermellar es, y aun arca de oro y perlas sino arcón.


Vuestro señor don Alonso Quijano.

Post scriptum. Sírvanse enviarme pintura óleo o témpera, linotipia, grabado en plancha o cristal o papel cebolla, obra en piedra dura o blanda, mosaico...o bosquejillo en carboncillo de la tal falla; pues mi escondido y cercano señor Cervantes anda muy curioso de ella.”


















Esta es la carta maldiciente que he recibido vía internet. Como no creo que ninguna criatura de libro, por muy viva que esté en la imaginación febril de nadie, pueda escribir ni aun una o, otra será la mano cuya cabeza no se me pinta. Pero como me parece curiosa, y aquí brille luz y púrguense pecadillos, la voy a aprovechar menos por coraje que por utilidad. Valga esta para honrar, si bien torpemente, las excelsitudes sin parangón posible del señor de todas las letras, D. Miguel de Cervantes Saavedra. Dado que no sé tener texto sin poner preguntas, vengan pronto estas...

1 ¿Qué es lo que pide Cervantes a través de don Quijote que es el motivo principal de la carta?

2 ¿Qué significan "maguer" y "asaz"?

3 ¿Quién crees que es el destinatario de la carta? ¿Qué palabras te han permitido saberlo?

4 ¿Quién es Sansón Carrasco?

5 En la poesía "Xiquets, ha tocado el timbre..." (dedicado a aquellos que son vistos como amenaza cuando lo que son es orden) la palabra "gigantes" aparece en plural. Si estuviera en singular (yo soy de aquellos gigante), ¿el verso sería gramaticalmente incorrecto y no se entendería? Coméntalo.

6 ¿Qué piensa Cervantes del profesor que aparece nombrado?

7 ¿Quién crees que puede haber escrito esta carta? Explícalo.

8 Busca diez pares de palabras, si es que los hay, que rimen en asonante.

domingo, 29 de junio de 2014

DISCURSO DE DESPEDIDA A LOS ALUMNOS DE 2º DE BACHILLERATO: "CUANDO SOBREN LAS PALABRAS SERÁ CUANDO MEJOR HABLEMOS"


Este pobre discurso que sigue se ha caído de torpes 
manos (no de las mías –tiempo habrá de dar noticia 
de quién es la cabeza y la ocasión  que lo han 
tejido). Una vez encontrado, yo lo he adoptado a él y él 
a mí pues ambos desvalidos nos veíamos. No he tenido
lugar para zurcirlo y traerlo a conveniencia. Por tanto,
téngase sosiego y tómese del menú lo que plazca y apártese 
lo que enoje.

Como prólogo brevísimo hay escrito un único verso 
del Orlando furioso de Ariosto (que también utiliza Cervantes 
en el final del Quijote de 1605): “Forse altre cantarà con 
miglior plectro” (que aplicado al caso significa: otro lo 
escribirá con mejor pluma).

El discurso se titula “CUANDO SOBREN LAS PALABRAS 
SERÁ CUANDO MEJOR HABLEMOS” (Mal principio, malo…, 
pues yo me gano la vida con el palique  de un  honrado 
vendedor de coches).

Y principia así:
Os hablaré a vosotros, hijos o alumnos nuestros, como  
varones y féminas de multiforme ingenio que, después 
de superar innúmeras pruebas poco hace, veréis  
poblaciones y conoceréis las costumbres de muchos 
hombres y padeceréis en el ánimo gran número de 
trabajos en vuestra  navegación. 

Dejaréis puerto abrigado y aún cerca de costa advertiréis allá 
en tierra a vuestros tutores (uno que garabatea números en 
el aire, otros letras en la arena, alguno que  mide aletas caudales 
de pescados, aquel que habla en la lengua de Roma y 
traduce pareceres a los griegos, otro más que vocea 
geografías extrañas...) todos reducidos en distancia cabrían
en la cuenca de vuestras manos.


Cícladas, Eólicas, Sarónicas, Jativánidas, Valencianias, 
Alcóydidas, Gandiánidas...Las cruzaréis todas. Nunca os 
detengan horrísonas harpías, ni melódicas sirenas, ni Calipsos, 
ni semidioses hermosos ni semidiosas rogantes, todos de 
verbo suasorio. Que no os descamine el cambiante azar.

Partido habéis ya, antes incluso de dejar la dulce Ítaca (Esto
es un tópico muy manoseado; ahora mismo en decenas de 
institutos decenas de tutores en decenas de discursos la 
nombrarán decenas de veces; así que debéis colocar en 
su lugar Ollería, Alfarrasí, Montaverner...igualmente dulces), 
partiréis, digo, a por islas que aparecerán solo cuando a ellas 
lleguéis vosotros. 

Pero entrad ya a las huecas naves y ocupad los duros bancos. 
Que embarquen:
       Ana Albiñana, cuya azafranada  luz aleja la calígine.
       Ignacio Camarena, el de contenida discreción
       Jénifer Camarena,  la de graciosas efélides
       Valentín Clavo, el de paso claudicante que tiene tiene vozarrón 
       de bronce y grita tanto como otros cincuenta
       Ángel Engo, revestido de impetuoso valor
       Míriam Estrela, doncella belicosa de ojos vivos
      Tamara Ferri, que rompe filas de guerreros y tiene el ánimo 
       de un león
       Rafael García, tan fértil en recursos
       Héctor Giner, el de broncínea armadura  y sonrisa tremolante.
       Mireia Micó, hija de la mañana, cuyo resplandor llega al cielo.
       Sara Micó Soler, la argiva más hábil de entre todos los atletas 
       que honran al  padre Zeus

       Óscar Mompó, el benéfico de prudente espíritu
       María Mompó, la de hermosas mejillas que se complace 
       en  escribir versos
       Noelia Moscardó, la que lleva arco de plata y enardece
       a los filósofos
       Emma Revert, la aguerrida doncella de corazón fuerte
       Laura Ruiz, la de los ojos garzos
       Carles Santacatalina, el de los silencios elocuentes y portador 
       de diccionarios

       Alba Sanvíctor, predilecta de los dioses
       Andrea Sanz, la nacida con los ojos de Atenea

       Estela Sanz, la de larga cabellera que aconseja a los troyanos
       Jorge Terol, el mejor de los aqueos y mediador entre los 
       hombres y los dioses
       Éric Úbeda, el de las sandalias aladas
    
         Embarcad y que no haya aflicción para los que aguardan 
la ocasión siguiente, a todos se os tiene en la memoria (ni para 
Ángel Albiñana, ni para Alejandro García, ni para Lorena, ni para 
Sara, ni para Meri ni Javier...). Habrá otras naves para vosotros 
que también partirán y alcance darán a la primera.

         Y en esas ínsulas de las que ciudadanos primeros 
sino príncipes habréis de ser, que se pueda decir de vosotros: 
“No ha habido para estos mujeres y hombres gloria más ilustre 
que la de luchar por la obra de sus propios pies o de sus 
propias manos”.

         Regresaréis entonces, cruzando el piélago, en retorno 
distraído, a este puerto (Ítaca, es decir, Ollería, 
Alfarrasí, Montaverner...). Y una mañana advertiréis a un señor o
 a una señora paseantes (ya encorvados, con perro faldero, 
y moceando fuera de dignidad con moderno vestuario). Solo 
habrá pronombres y vosotros seréis “ustedes”, y nosotros “tú”.
         -¿Eres tú Josep, Cristina, Miquel, Gonzalo...?- Y se 
os responderá:-¿Y usted quién es y de qué me conoce?
         Deberéis comentar con prontitud y aplomo:-”Soy Ángel, 
soy Ana, soy Mireia, soy  Jorge...y me diste física, me 
diste matemáticas, me diste castellano...” Y sin que crezca mucho 
el silencio apostillaréis con brevedad calma: -”Y lo que me 
enseñaste me ha servido de algo”.

         Llegaréis a creer que después de tanto tiempo el encuentro 
es casual; ¡qué incautos! Seremos nosotros quienes os 
habremos buscado. Y continuaremos después el paseo con 
placidez, buscando por las arboledas a otro de los vuestros.
 Porque nos haréis mucha falta.

         Aquí el discurso dice: 
                                      SOBRAN LAS PALABRAS. FIN
                       




SUERTE A TODOS EN EL VIAJE